A 22 días de haberse realizado la elección del presidente nacional del Partido Revolucionario Demócrata en la contienda interna no hay más que desacuerdos, trampas y resultados inconclusos. Los que se disputan la presidencia del partido son Alejandro Encinas y Jesús Ortega, sin embargo, no se puede hablar de un ganador hasta el día de hoy.
La Comisión Técnica Electoral ha declarado por terminado el cómputo de 23 estados, dejando por un lado nueve entidades federativas, argumentando que esto se debe a la tensión política que existe dentro del mismo partido.
Por otro lado Ernestina Godoy, presidenta de la Comisión Nacional de Garantías y Vigilancia señaló que es obligación de la CTE terminar el cómputo en todas las entidades federativas y sugiere realizar el cómputo de las nueve entidades restantes con la supervisión de la Comisión.
Para muchos países la solución a sus problemas económicos, sociales y de vida en general, ha llegado de la mano de un gobierno de izquierda. En nuestro país, el partido de izquierda, el Partido Revolucionario Demócrata, vive en una confusión constante. ¿Cómo podremos alcanzar lo que muchos países han logrado con un partido de izquierda de esta magnitud?
Hay muchas cosas que aún no están claras, cosas que seguramente poco a poco saldrán a la luz, y cosas que tal vez nunca conoceremos de verdad; lo que si es una realidad es que la credibilidad del mismo partido va por los suelos. Si algún día pensamos que nuestra paz vendría con un gobierno izquierdista, debemos tomar en cuenta el nivel de las personas que representan a este tipo de gobierno. Personas que incluso en su mismo equipo hacen las cosas de la manera más conflictiva y menos transparente posible.
El actual presidente del PRD, Leonel Cota ha declarado que si para el 21 de Abril no hay claridad en el asunto, esta elección tendrá que ser anulada.
Una vez más, en nuestro país “no pasa nada”…el tiempo transcurre, la gente pelea y los mismos representantes se engañan y nos engañan a la par. Sería bueno pensar en un partido de izquierda digno y de la talla de nuestro México que posiblemente pudiera cambiar las cosas, pero primero tendríamos que salir de toda esta enredadera que poco a poco va creciendo y que sin darse cuenta está acabando con el partido.
Bibliografía: www.mural.com