“No hay rico, rico, rico que sea honrado porque trabajando nadie se hace rico, porque si trabajando se hiciera uno rico los burros serían los más ricos, trabajando nadie se hace rico” aseguró el cardenal Juan Sandoval Íñiguez el pasado 27 de abril durante la celebración eucaristica.
Es lamentable que un represetante de la Iglesia católica, asignado por el Papa, se exprese de esta manera. Se papel de guiar, y predicar con el ejemplo quedó a un lado; y es que es indignante que tras la publicación de un reportaje en la revista Quién en donde muestra su lujosa casa, se atreva a hablar de dinero en plena homilía. A esto habría que recodar el generoso donativo que recibió la Iglesia por parte de nuestro gobierno; pues esto de vincular a la Iglesia con el dinero ya es cosa del día a día.
¿Qué quiso decir el cardenal con todo esto? pues de aqui surgen varias interpretaciones, que sin duda muchos ya han debatido. Es una realidad que ni por aquello de ser cardenal, tiene poder u autoridad para juzgar; creo además que como figura pública debería de tener cuidado con sus palabras, pues eso de generalizar siempre trae problemas. Además no debería olvidar que son muchos los empresarios que sin lugar a dudas ya le han dado la mano, empresarios que probablemente tras estas palabras resultaron ofendidos. Lo ideal sería que tanto el cardenal Juan Sandoval como el gobernador Emilio González cuidaran el uso de sus discursos y de cada una de las palabras que emiten publicamente, pues ellos mismos se han encargado de autoproyectarse y de darse a conoer tal cual son, piensan y creen. ¿Es este el prototipo de líder que todos queremos?
Bibliografía: www.mural.com